domingo, mayo 15, 2011

A la salida del jardín

Voy a buscar a mi hija al jardín de infantes.
La salida es por un portón lateral y cuando llego
ya hay varios padres esperando. Al rato,
la señorita maestra abre el portón y les pide
a los alumnos que se apuren. Enseguida alcanzo a ver
a Agustina entre tantos guardapolvos celestes
que se agolpan en medio de un bullicio.
Cuando al fin sale y la tomo de la mano, Agustina
se detiene en los pies de la señorita que marcan el paso
dando golpes impacientes con las puntas, y con un claro
gesto de asombro en sus ojos, me dice:
-Papa: esa señorita tiene los zapatos enojados.

11 comentarios:

Máximo Ballester dijo...

Otra escena de cuando mi hija Agustina tenía 4 años.

Oréadas dijo...

Los niños leen los gestos más allá de la palabra.
Un besito Máximo :-)

fgiucich dijo...

Recuerdos inolvidables. Abrazos.

Eugenia Cristina dijo...

Tierno y genial.

Un cariñoso saludo.

Paloma Zubieta López dijo...

Bellísima anécdota de Agus, ¡cuánta razón tienen los críos y qué capacidad de observación! Un beso volador para ambos, desde este lado del mundo y con el cariño de siempre.

Erika Madrid dijo...

Que buen blog, gracias por tus visitas, es un muy bueno pasar por acá, Un abrazo

Modular dijo...

Buenísimo! Los niños son más perspicaces que nosotros, unos peritos en lenguaje corporal.
Besote

Anónimo dijo...

DE tal palo tal astilla...mirada poética...

Bohemia

Maria Coca dijo...

Muy tierno y con mucha verdad real. Qué bueno.

Un abrazo.

Máximo Ballester dijo...

Gracias por los comentarios, por pasar y leer. Besos y abrazos.

Gingerale dijo...

los zapatos docentes están enojados porque los zapatos parentales son impuntuales.