domingo, marzo 13, 2011

El pozo

De chico caí en un pozo
de unos cuatro metros de profundidad
y bastante ancho, cavado en el terreno
de una obra en construcción.
No recuerdo cómo fue que caí.
Sólo sé que en el fondo había un charco de agua oscura
y que podía distinguir en las paredes
las distintas capas y el humus
que me habían enseñado con gráficos en la escuela.
Desde ahí abajo podía ver el cielo de la tarde
como desde el fondo de una botella.
Recuerdo la sensación de estar viviendo una aventura,
esas cosquillas que sólo sentimos ante un peligro
que íntimamente creemos poder superar.
Después mis amigos llamaron a mi padre
quien con la ayuda de una soga
me rescató de aquel pozo donde yo estaba a salvo.

16 comentarios:

elisa...lichazul dijo...

la pèrspectiva y el recuerdo han plasmado un excelente trabajo narrativo Max querido

Felicitaciones buena semana
la segunda ascepción de la palabra poso dice: Resto,huella que una experiencia deja en la memoria o el carácter

vaya todo sincroniza entre el pozo al cual caíste y lo que en ti se anidó:)

Paloma Zubieta López dijo...

Nada como la perspectiva de la infancia, Máximo querido. Muchos besos desde este fondo de mar tan animado.

Cyllan dijo...

Es curioso como sabemos cuando estamos a salvo y cuando en peligro. Después del susto inicial de la caída enseguida viste que no pasaba nada porque tenías amigos, y tenías padre que iría a sacarte. Es reconfortante tu recuerdo para ti.

Maria Coca dijo...

Un recuerdo que es toda una experiencia de vida. Una aventura. Una emoción.

Besos, poeta.

fgiucich dijo...

Recuerdos de la infancia, recuerdos llenos de ternura y color. Abrazos.

Beatriz dijo...

Recuerdos hermosos y cálidos de la infancia fantástica (¿o es que acaso no lo es?)
Un abrazo

Marcela dijo...

"me rescató de aquel pozo donde yo estaba a salvo" interesantísima la diversidad de significados.
Abrazote!

Jeniffer Moore dijo...

Alli abajo, hondo en el tiempo y en el alma, nos encontramos a salvo, nos encontramos, siempre.
Precioso,Maximo... un texto bello, blog bello, bello. Gracias!!

Maria Laura dijo...

Transite con curiosidad en tu texto, entregada a la historia. Pero el final, fue un sobresalto interesante.
Si uno esta a salvo en un pozo donde apenas hay oxigeno, no hay espacio, luz ni alimento...pues que decir, cómo seria la vida alli afuera.
A veces, yo tambien me sentiria a salvo en un pozo asi.
Saludos.

இலை Bohemia இலை dijo...

¿en un pozo? ahora entiendo de donde vienen tus pensamientos tan profundos...

bss

Oréadas dijo...

En la párvula memoría siempre hay caminos que perdemos con la madurez.
Un beso Máximo.
Pd: Creo que te quedaste con el secreto de esos caminos.

Cuiz dijo...

De chico un ama el fondo de las cosas.

abrazo amigo

Máximo Ballester dijo...

Elisa: Gracias, amiga. Y por el poso del pozo. Muy bien. Un beso.

Paloma: Muchas gracias, Palomita. Sí, nada como ir a hurgar en ese arcón. Besos.

Cyllan: Y tenía esa emoción de la aventura que me dio, y me hizo sentir seguro. Muchas gracias. Un abrazo.

María Coca: Es así, amiga, esa cosas que quedan, que marcan. Gracias. Un beso.

Fernando: Sí, amigazo. Tierra sagrada la infancia. Gracias. Dos abrazos.

Beatriz: Si, lo es, mundo fantástico, de imaginación y misterio. Gracias. Un abrazo.

Máximo Ballester dijo...

Marcela: Gracias, Marce. Ya te extrañaba. Besos.

Jeniffer: Muchas gracias, Jeniffer. Sí, es como bien decís. Esas cosas, experiencias que quedan para siempre. Besos.

María Laura: Verdad que sí, pozo como metafora de refugio. Muchas gracias. Un abrazo.

Bohemia: Ja jaa... Gracias, amiga. Dos besos.

Charo: Algo de los secretos publico, ja. Tierra sagrada, la infancia, donde abrevamos siempre. Gracias, amiga. Dos besos.

Cuiz: Siii, su misterio, su comportamiento. Gracias, amigo. Un abrazo.

L dijo...

Agregaría que de chicos siempre salimos indemnes de cualquier profundidad, con la sabiduria y la serenidad que luego parece que perdemos.
Muy bueno este hallazgo... había que adentrarse nomás. un abrazo

Erika Madrid dijo...

Genial