lunes, diciembre 12, 2011
Nota y agradecimientos (La alegría de un sábado con amigos)
domingo, noviembre 13, 2011
martes, noviembre 01, 2011
Cotidianas
Amo esas pequeñas
cosas cotidianas
donde no se sabe qué va a saltar
ni en qué lugar ni cómo. A veces
es un sonido o tan sólo una
palabra. Otras un reflejo. Ese
instante de confusión que nos entrega
alguna cosa reflejada en un vidrio.
Esa cosa no está ahí. Es algo que pasa.
La vida es algo que pasa. Amo
cuando unos perros juegan a pelearse
en la calle. Asistir al encuentro
de dos personas que no se ven
desde hace mucho. Hoy vi en una vereda
de la avenida Juan B Justo una fila
de árboles. Todos reverdecidos
menos uno. Uno del medio de la fila
estaba muerto. Tuve la sensación de que
los demás disimulaban su muerte, que hacían
lo imposible por sumarlo a su festejo de ramas
florecidas. Quise correr y abrazar
a ese árbol. Amo esas pequeñas cosas
cotidianas. De todos modos siempre amo.
domingo, septiembre 25, 2011
Juan Gelman
lunes, julio 11, 2011
La jirafita
donde la gente dona toda clase de objetos
que pertenecieron a sus antiguas parejas
y que se exhiben en torno al concepto
de relaciones frustradas y sus ruinas, según explica
el anuncio, encontré aquella jirafita que te regalé.
La encontré con una pequeña nota, una tarjeta
doblada en dos atravesada por un cordón dorado
que colgaba del cuello. En esas tres líneas
de despedida pude reconocer tu letra.
Lo que no pude –y dudo de que pueda algún día–
es adivinar quién diablos es Javier.
lunes, mayo 30, 2011
invierno
amor
las horas heladas no podrán con
tu voz
mi tos te mantendrá despierta
saldré al jardín y traeré
laurel
esperaremos junto al horno
destaparé una cerveza
serviré dos vasos
taparé mal la botella como es mi
costumbre
y cuando la tapita salte por el aire
diré que todo es amor
como el frío
esa carne que se dora
el insomnio
tantas cosas como
planchar
y mi camisa sudada abrazada al
perchero
y el laurel que llena de guirnaldas
la cocina
domingo, mayo 15, 2011
A la salida del jardín
La salida es por un portón lateral y cuando llego
ya hay varios padres esperando. Al rato,
la señorita maestra abre el portón y les pide
a los alumnos que se apuren. Enseguida alcanzo a ver
a Agustina entre tantos guardapolvos celestes
que se agolpan en medio de un bullicio.
Cuando al fin sale y la tomo de la mano, Agustina
se detiene en los pies de la señorita que marcan el paso
dando golpes impacientes con las puntas, y con un claro
gesto de asombro en sus ojos, me dice:
-Papa: esa señorita tiene los zapatos enojados.
lunes, abril 11, 2011
Piratería (escena de cuando Agustina era chiquita)
con Agustina, un video que alquilamos.
Al principio pasan unos avances
y algo de publicidad. Después alertan
sobre la piratería y Agustina se echa a reír.
–¿De qué te reís? –le pregunto.
–De “piratería”.
–¿Qué significa, para vos, la palabra piratería?
–Una negocio donde se venden piratas, papá.
viernes, marzo 25, 2011
Hoy
Patricia y Camilo
Patriciadomingo, marzo 13, 2011
El pozo
de unos cuatro metros de profundidad
y bastante ancho, cavado en el terreno
de una obra en construcción.
No recuerdo cómo fue que caí.
Sólo sé que en el fondo había un charco de agua oscura
y que podía distinguir en las paredes
las distintas capas y el humus
que me habían enseñado con gráficos en la escuela.
Desde ahí abajo podía ver el cielo de la tarde
como desde el fondo de una botella.
Recuerdo la sensación de estar viviendo una aventura,
esas cosquillas que sólo sentimos ante un peligro
que íntimamente creemos poder superar.
Después mis amigos llamaron a mi padre
quien con la ayuda de una soga
me rescató de aquel pozo donde yo estaba a salvo.
domingo, febrero 20, 2011
Lo que es
y que ese auto es simplemente un auto.
Que si digo que hay agua sucia en esa cuneta
es porque hay agua sucia en esa cuneta.
Que si ese hombre camina preocupado (del modo
en que un hombre camina preocupado por sus asuntos
y que mentalmente echa mano a sus cosas diarias,
resolviendo) es porque lo veo preocupado.
Y también digo –se me antoja muchísimo-
que ese perro es un perro y nada más que un perro,
con todas las posibilidades de serlo.
Y así la casa de la vieja que barre todos los días a las 6.
Y el colectivo que acaba de frenar en la parada.
Y el policía que actúa como un policía.
Y el gorrión que hace de gorrión sobre el cable de la luz.
¿De dónde me viene esta necesidad de ser concreto,
de matar cualquier artificio poético, esta cosa
de sentir hoy que toda palabra que acompañe al sustantivo
es un aditamento impuro, fútil e impropio?
Todo luce su justa y precaria realidad bajo los rayos del sol.
Todo es tan irreal sin embargo al cerrar los ojos.
Y al abrirlos esa sensación de irrealidad
cobra un nuevo destello. Podría permitirme decir
que esta calle es un circo de dudas, un templo de lo endeble,
de lo frágil, llena de sentidos que no van a ninguna parte.
Pero esta calle sólo es una calle.
Una calle como cualquier otra. Una calle donde
la única metáfora parezco ser yo, pero no sé de qué cosa.
domingo, enero 23, 2011
En la azotea
esparcida en unos papeles vencidos
que se llevará el viento. He subido
a la azotea y quitado el sobre verde.
Noto que ya no hay antenas de tv, como
antes, donde poder crucificarse.
Pero sí hay un tendedero de lado a lado
con algunas prendas secas.
Me detengo en un corpiño negro.
Y pienso largo rato frente a él.
La ausencia de tetas es una tendencia
que veo repetirse en mi vida durante estos
últimos tiempos.
miércoles, diciembre 22, 2010
Ahí va el diez
cruzando Larrazábal por Juan Bautista Alberdi
de la mano de su madre.
En sus pensamientos, va,
torpe y bello bajo el sol de diciembre.
La camiseta flamante de la selección, la de Messi,
bien calzada y ganando la avenida,
un pantalón capri azul y zapatillas blancas.
Y a mí me dan ganas de que los autos suelten trompetas,
de que los árboles aplaudan, que cada quien salte y grite
en su tribuna imaginaria.
¿No me verán mis muertos trinar de amor en esta calle,
en esta tarde dulce donde todo merece ser amado?
Ahí sigue el diez caminando como puede,
con todo el sol de diciembre en los hombros.
Qué lindo sería tirarle un centro
y que él se vuelva pájaro de un salto.
Su madre lo sujeta como para que no se vuele.
Su madre tiene las arrugas más buenas que se pueden tener,
y seguro es campeona en lo suyo.
Me dan ganas de llorar con mi camiseta
del Beto Alonso anudada al cuello.
Llorar hasta agotar mi rabia.
Si el síndrome de Down fuera una pelota,
yo la patearía bien fuerte y lejos, muy lejos,
como para hacerle a Dios un gol de emboquillada.
domingo, diciembre 05, 2010
Paisaje
En la esquina me recibe un perro negro
como yo, al que han dejado afuera.
.
La casa tiene un portón azul
como yo y un camino de malvones
hasta la puerta casi de piedra.
.
Después se extiende una larga fila de casas
hasta la otra esquina, todas desiguales,
donde se destaca un pino como yo
y un camión de mudanza.
.
Hay una señora como yo
vendiendo alfileres, agujas e hilo de coser
de puerta en puerta.
.
Un vecino como yo sale con su diario,
su cartera lista. Saluda a sus hijos
que son como yo y se va apurando el paso.
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En los adoquines como yo,
se presiente una lluvia y el águila de una sombra
de plátano acaricia la vereda.
.
La vereda es verde como yo
y despareja en su conjunto de árboles
de raíces descubiertas y huesudas como las manos
de un anciano.
.
La vereda es tranquila y hermosa a las nueve.
La mañana es dulce en las manos.
.
Un hombre como yo empuja su carro.
Se detiene en el basural de la vereda de enfrente
donde encuentra un viejo motor como yo
que bien podría ser de un lavarropas.
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Una pareja como yo desciende de un auto
frente a la casa que se alquila. Se besan en el
umbral y después ella busca una llave que tiene él
y que esconde tras su espalda.
.
Detrás del edificio del correo y arriba,
se alzan nubes como yo que urden la próxima tormenta.
La brisa arremolina un papel de propaganda.
El perro negro raspa los barrotes del portón.
.
La calle se vuelve gris como yo.
Nubes negras encadenadas como montañas boca abajo.
Más allá, bien arriba, parece verse a la muerte
en el puño de un dios. La muerte y la tormenta
en un mismo anuncio irrevocable.
.
Pasa una mujer embarazada y su hijo tomados de la mano.
El chico carga una pelota como yo.
.
Pasa un hombre en bicicleta que tiene una boina como yo.
.
Todos se alejan.
.
Desde la esquina observo la calle. La perspectiva
me entrega árboles que se anudan por el viento,
y se persignan ante los adoquines que se dejan arrullar
por las ramas.
.
Ya no hay nadie en esta calle.
Y cuando el viento pare, empezará a llover una lluvia
como yo y cambiará el paisaje. Será una sola aguada,
un solo sonido extenso y fresco. Y todo brillará
y lucirá como recién creado.
.
En medio de la lluvia, seré yo completamente yo.
Esta calle, los árboles. Todas las cosas bajo un cielo
de ramas y hojas temblorosas.
Todas las cosas en una sola alma toda mía.
Leído por Alicia Pastore en este enlace
lunes, noviembre 15, 2010
Radiografía
Relampaguea. Salgo a colgar la hoja con el poema recién escrito. Dos broches. Sector medio del tendedero. Los relámpagos son continuos. Apenas unos segundos median entre uno y otro. Me sitúo detrás del papel y de inmediato noto una fisura con forma de mueca disconforme en las vértebras torácicas. Las clavículas flotan como dos islotes: se dirigen hacia el sur. Sobran tres costillas y media y un pincel peinado hacia atrás que no sé qué hace ahí. Las vértebras lumbares conforman una serpiente, y toda la columna, dispuesta ahora de perfil, posa para la foto. En otro pantallazo, me llama la atención el esternón: demasiado colmado de libélulas, que si las miro de reojo dan la imagen de un erizo que se disgrega. Lo demás está bien: las falanges rascan la pelvis en pleno ejercicio de su ocio y la cabeza en los pies, como debe ser.
lunes, noviembre 01, 2010
Ya está escrito
ya está escrito. Y alguien seguramente
dijo este otro. Todos estos versos
que dejo aquí abajo también fueron escritos
-exactamente o no- innumerables veces.
Yo puedo aceptar el desafío
de volver a escribir lo mismo
tratando de que sea distinto cada vez.
Lo que no puedo aceptar es amarte
como la primera vez.
Yo quiero que la primera vez sea hoy.
Y que nuestro amor sea inédito.
martes, octubre 19, 2010
la mosquita del café
que hacía círculos
ochos acostados
y que de pronto se le daba
por rebotar de cuerda a cuerda
de un ring invisible
se habrá preguntado
qué es el amor
cuando yo tenía tus manos
sobre la mesa del café
y las besaba agarrándome de vos
como si fueras la última ramita
del último árbol
allá bien arriba
en la montaña del fin del mundo
domingo, octubre 03, 2010
Voz interior
pero estaba disfónica.
.
-No es uno de mis mejores días -me dijo.
.
-No lo es tampoco para mí -respondí.
Y después pregunté:
.
-¿Entonces hoy no?
.
-No, hoy mejor no -me dijo, con voz interior
de otra persona-.
domingo, septiembre 19, 2010
Fusiones
Esta mañana es verde.
.
Esta mañana es verde para plantar una mosca.
Una mosca roja.
.
Esta mosca es ronca.
Es un tambor, un camión de humo, un parto.
.
Este parto es un color.
Un color es de cara a un toro, a un muro,
un muro de cara a todo.
.
Todo toro es un rojo, un color vivo, un poco roto.
Es un tambor de vino. Un compás de humo.
.
El humo está compuesto por hiedras,
coces, hierbabuena, sustancias rancias.
.
Toda sustancia es verde.
Una mosca roja. Una mosca rota. Un toro.
.
Hay muros de calma, de sopor, de planisferio.
Hay muros.
.
Y hay muros mudos.
.
Las hiedras de sidra, de clepsidra, de mirra
auxilian las estepas. Las estepas son de color de rosas.
.
Las rosas y las cosas rosas parecen chifles
de cumpleaños. Carnaval en dos baldosas.
.
Toda la mañana verde es un capullo en la boca
de un cocodrilo.
.
Las rosas y las hiedras y las cosas sosas
trepan los muros. Lamen los humos.
.
Para los carnavales tendré la piel limpia.
Lo más humana como las perchas, los anteojos.
Los cocodrilos.
.
Me vestiré de hiedra. Me vestiré de humo.
Y me disimularé entre las moscas rojas del verano.
.
Toda la mañana verde me desvestiré de muros.
Toda la mosca roja me moriré de hiedras.
Todo el humo azul renaceré de parto.
domingo, septiembre 05, 2010
piedra al mar
una piedra al mar
con la esperanza de que no llegue
a tocar las olas
de que no llegue a caer nunca
una piedrita de nada y muy a mano
de esas que andan sin dueño
sin responsables
y creer que al arrojarla
se pueda incorporar a una nube
a un arco iris
o que pase un terodáctilo de pronto
a ras del mar
y se la coma al vuelo
o provocarle un chichón a un ángel
y ante el mínimo gesto de reproche
salir caminando silbando



