El repartidor de diarios arroja
palomas muertas.
Un perro en la avenida
aúlla con angustia metafísica.
Su aullido pega contra los vidrios
del HSBC Bank.
El portero del alto edificio
manguerea el llanto de una mujer
dando de mamar a su hijo.
Huele a pis de gato.
En el niño tomando pecho
hay una sonrisa que enciende los vidrios
de la casa funeraria.
Cuando el niño deja de mamar,
el pecho de la madre apunta al cielo.
Es el único sol que ilumina la calle.
domingo, noviembre 11, 2007
domingo, noviembre 04, 2007
Instalación
Dentro de un reloj
de dos metros y medio de diámetro
hay un hombre de pie
con los brazos extendidos.
El brazo izquierdo señala el 3.
El derecho, el 8.
¿La hora? Imposible saberlo:
el hombre tiene los brazos
del mismo largo.
de dos metros y medio de diámetro
hay un hombre de pie
con los brazos extendidos.
El brazo izquierdo señala el 3.
El derecho, el 8.
¿La hora? Imposible saberlo:
el hombre tiene los brazos
del mismo largo.
domingo, octubre 28, 2007
Tradiciones
Día 29.
Como indica la tradición,
comemos ñoquis y, para que vengan
tiempos de prosperidad, colocamos un billete
debajo del plato.
El mío es uno de $ 20
con la cara del brigadier general
don Juan Manuel de Rosas hacia arriba.
La salsa de tomates sobre los ñoquis
despide una danza blanca que empaña los ojos.
Esto no lo puede ver Juan Manuel de Rosas,
que apenas debe distinguir unas figuras aglutinadas
a través del vidrio transparente del plato.
A Juan Manuel de Rosas, pienso,
se le debe estar haciendo agua la boca.
Me apiado:
corro el plato unos centímetros (hacia la izquierda)
y dejo caer un ñoqui bañado en salsa
que pasa a cubrir casi toda la cara de nuestro prócer.
Como indica la tradición,
comemos ñoquis y, para que vengan
tiempos de prosperidad, colocamos un billete
debajo del plato.
El mío es uno de $ 20
con la cara del brigadier general
don Juan Manuel de Rosas hacia arriba.
La salsa de tomates sobre los ñoquis
despide una danza blanca que empaña los ojos.
Esto no lo puede ver Juan Manuel de Rosas,
que apenas debe distinguir unas figuras aglutinadas
a través del vidrio transparente del plato.
A Juan Manuel de Rosas, pienso,
se le debe estar haciendo agua la boca.
Me apiado:
corro el plato unos centímetros (hacia la izquierda)
y dejo caer un ñoqui bañado en salsa
que pasa a cubrir casi toda la cara de nuestro prócer.
lunes, octubre 22, 2007
Disimulaciones
El perfume de los tilos
disimula el mal aliento
de las alcantarillas.
La tarde es ancha en la calle
y hay una brisa de primavera.
Me abrocho otro botón de la camisa
pegada a la piel
bajo la que te disimulo.
disimula el mal aliento
de las alcantarillas.
La tarde es ancha en la calle
y hay una brisa de primavera.
Me abrocho otro botón de la camisa
pegada a la piel
bajo la que te disimulo.
domingo, octubre 14, 2007
Queridos poetas
Humedad.
Las perlas del paraíso
aplastadas en la vereda.
Perros con sueño.
Los cartoneros empujando
la luna.
La muerte en su mecedora
tejiendo sombras.
Caras de lunes.
Sirena policial.
Queridos poetas:
ni escaleras
ni ascensor,
trepemos por la pena.
Las perlas del paraíso
aplastadas en la vereda.
Perros con sueño.
Los cartoneros empujando
la luna.
La muerte en su mecedora
tejiendo sombras.
Caras de lunes.
Sirena policial.
Queridos poetas:
ni escaleras
ni ascensor,
trepemos por la pena.
domingo, octubre 07, 2007
En lo del sastre
Pugliese en la radio.
El maniquí con salpicaduras
del tiempo.
Un cuadro de Gardel donde el Zorzal
sonríe cada día mejor.
Le digo al sastre cómo quiero
mi traje.
El sastre toma el centímetro
y me rodea la cintura. En ese instante
irrumpe La Yumba desde la radio.
-Ya estamos en el baile -me dice,
y suelta el centímetro, que cae como una
serpentina.
El maniquí con salpicaduras
del tiempo.
Un cuadro de Gardel donde el Zorzal
sonríe cada día mejor.
Le digo al sastre cómo quiero
mi traje.
El sastre toma el centímetro
y me rodea la cintura. En ese instante
irrumpe La Yumba desde la radio.
-Ya estamos en el baile -me dice,
y suelta el centímetro, que cae como una
serpentina.
viernes, septiembre 28, 2007
Estación Carupá
Una mujer frente a la máquina
expendedora de boletos
del andén de la estación de tren.
Dos niñas pobres, a cada lado de
la mujer, le enseñan cómo obtener
su boleto.
-Hasta Belgrano, dice la mujer.
Una de las niñas indica la ranura
por donde se pasan las monedas.
La otra alcanza a cubrir con su mano
la inscripción que dice:
RETIRE SU CAMBIO.
expendedora de boletos
del andén de la estación de tren.
Dos niñas pobres, a cada lado de
la mujer, le enseñan cómo obtener
su boleto.
-Hasta Belgrano, dice la mujer.
Una de las niñas indica la ranura
por donde se pasan las monedas.
La otra alcanza a cubrir con su mano
la inscripción que dice:
RETIRE SU CAMBIO.
viernes, septiembre 21, 2007
En la plaza
La plaza como un pañuelo.
Los árboles esconden animales de papel
entre sus ramas. Mirá Agustina:
esas bicicletas parecen remontar vuelo.
Un anciano con letras de su libro
en los anteojos, alimenta con semillas
de girasol a unas palomas.
Yo, a mi vez, extraigo semillas imaginarias
del bolsillo de mi camisa y les doy de comer
al tobogán y al subibaja.
Los árboles esconden animales de papel
entre sus ramas. Mirá Agustina:
esas bicicletas parecen remontar vuelo.
Un anciano con letras de su libro
en los anteojos, alimenta con semillas
de girasol a unas palomas.
Yo, a mi vez, extraigo semillas imaginarias
del bolsillo de mi camisa y les doy de comer
al tobogán y al subibaja.
viernes, septiembre 14, 2007
Dos parejas
y seguiré en mi sombra
como el relámpago en el cielo
Hugo Mujica
La tomo del talle.
Nuestros pies se miran.
El viento por el ventanal
entra sacando pecho; invita
a bailar a las cortinas.
(Es fácil amarlas)
La pista es en mi casa
y somos dos parejas:
la lámpara de pie y yo
y el viento y las cortinas.
como el relámpago en el cielo
Hugo Mujica
La tomo del talle.
Nuestros pies se miran.
El viento por el ventanal
entra sacando pecho; invita
a bailar a las cortinas.
(Es fácil amarlas)
La pista es en mi casa
y somos dos parejas:
la lámpara de pie y yo
y el viento y las cortinas.
sábado, septiembre 08, 2007
Cielo
El cielo en tus ojos es un bello escándalo.
Vicente Huidobro lo hubiese dicho mejor.
Giannuzzi, Beckett, Pessoa, Lezama Lima,
Catulo, Octavio Paz, Whitman, Hermann Hesse,
Paul Éluard, Juan L. Ortiz lo hubiesen dicho mejor.
Pero yo soy el que te besa los ojos, el cielo.
Vicente Huidobro lo hubiese dicho mejor.
Giannuzzi, Beckett, Pessoa, Lezama Lima,
Catulo, Octavio Paz, Whitman, Hermann Hesse,
Paul Éluard, Juan L. Ortiz lo hubiesen dicho mejor.
Pero yo soy el que te besa los ojos, el cielo.
sábado, septiembre 01, 2007
Espectáculo
El cielo reflejado en el charco.
(El charco es el escenario)
El gorrión, volando,
ingresa por la derecha del charco
y se va por la izquierda.
La obra, de un solo acto, dura apenas
un segundo.
¡Magnífico!
Objeción: el gorrión no ha salido
a saludar al público. El público
consta de una sola persona y soy yo.
(El charco es el escenario)
El gorrión, volando,
ingresa por la derecha del charco
y se va por la izquierda.
La obra, de un solo acto, dura apenas
un segundo.
¡Magnífico!
Objeción: el gorrión no ha salido
a saludar al público. El público
consta de una sola persona y soy yo.
sábado, agosto 25, 2007
Pareja
Al doblar la esquina,
aún de noche, vi a un ciego
con su bastón blanco. De su cuello
colgaba un borracho que parecía
tener caracoles en la boca.
Caminaban a los tumbos y con un solo
bastón blanco para los dos.
aún de noche, vi a un ciego
con su bastón blanco. De su cuello
colgaba un borracho que parecía
tener caracoles en la boca.
Caminaban a los tumbos y con un solo
bastón blanco para los dos.
viernes, agosto 17, 2007
Nocturnos
La voz que lo nombra conjuga partes desiguales. El aire que serpentea lo completa, lo junta repartido.
Cuelgan las estrellas, la luna y no se les ven los hilos. Las nubes en cambio son corridas hacia un lado. El gallito de los cuatro vientos sólo sigue la corriente.
El desesperado atrapa en un puño la luz del farol que viene de la calle. La arroja hacia el cuarto oscuro de sus textos.
Pasos en la calle. Gente regresando. La hora en que las caras se parecen al calzado.
Despacio entra la luna por la ventana. Despacio se irá yendo en la madrugada.
Cree que hay otra vida detrás del espejo y que si lo atraviesa rompiéndolo en pedazos puede perderla.
La palabra Mañana. Como la tarjeta de los Árboles mueren de pie. Escribe en el dorso: Quien dice mañana dice nunca.
Un reloj que envejezca; al que se le caigan las horas como dientes.
Puerta. Luz debajo. Una línea fija. Intersticio por donde echar un sobre con instrucciones para pasar por la puerta sin abrirla.
Noche. Ventana. Afuera hacen el poema un perro y una estrella.
Se mira en el espejo del baño. Con espuma de jabón dibuja una sonrisa en el vidrio. Ahora sus ojos no combinan con su nueva cara.
Ser poeta como última oportunidad para el inútil. Tener en la mano un cuatro de copas y jugarlo como un as de espadas.
Noche cerrada. Ni un grillo al que putear.
Pasar un alambre por el centro de cada estrella y obtener una pandereta que rompa el silencio, la noche.
El alba ciega los ojos del insomne. La luz azul deja ver tumbas en la calle empedrada. No hay que cortarse las venas –dice-, hay que anudárselas.
Caminar sobre palabras, sí, pero hundirse de significados.
Vomitar palabras. Vomitar la infancia.
Cuelgan las estrellas, la luna y no se les ven los hilos. Las nubes en cambio son corridas hacia un lado. El gallito de los cuatro vientos sólo sigue la corriente.
El desesperado atrapa en un puño la luz del farol que viene de la calle. La arroja hacia el cuarto oscuro de sus textos.
Pasos en la calle. Gente regresando. La hora en que las caras se parecen al calzado.
Despacio entra la luna por la ventana. Despacio se irá yendo en la madrugada.
Cree que hay otra vida detrás del espejo y que si lo atraviesa rompiéndolo en pedazos puede perderla.
La palabra Mañana. Como la tarjeta de los Árboles mueren de pie. Escribe en el dorso: Quien dice mañana dice nunca.
Un reloj que envejezca; al que se le caigan las horas como dientes.
Puerta. Luz debajo. Una línea fija. Intersticio por donde echar un sobre con instrucciones para pasar por la puerta sin abrirla.
Noche. Ventana. Afuera hacen el poema un perro y una estrella.
Se mira en el espejo del baño. Con espuma de jabón dibuja una sonrisa en el vidrio. Ahora sus ojos no combinan con su nueva cara.
Ser poeta como última oportunidad para el inútil. Tener en la mano un cuatro de copas y jugarlo como un as de espadas.
Noche cerrada. Ni un grillo al que putear.
Pasar un alambre por el centro de cada estrella y obtener una pandereta que rompa el silencio, la noche.
El alba ciega los ojos del insomne. La luz azul deja ver tumbas en la calle empedrada. No hay que cortarse las venas –dice-, hay que anudárselas.
Caminar sobre palabras, sí, pero hundirse de significados.
Vomitar palabras. Vomitar la infancia.
domingo, agosto 12, 2007
Postal
Domingo muy temprano.
En la vereda de la Comisaría Primera
de San Isidro, un policía iza la bandera
cantando alegremente una canción.
No alcanzo a adivinar cuál
pero rima con you y con day.
En la vereda de la Comisaría Primera
de San Isidro, un policía iza la bandera
cantando alegremente una canción.
No alcanzo a adivinar cuál
pero rima con you y con day.
domingo, agosto 05, 2007
Pregunta
Me pongo de pie y estiro los brazos.
Con una mano formo un gancho hacia arriba.
Con la otra un gancho hacia abajo.
Te pregunto qué soy:
-Un espantapájaros.
-No.
Y antes de que digas un cristo me adelanto y te digo:
-Una pregunta.
Porque en efecto es lo que soy.
Con una mano formo un gancho hacia arriba.
Con la otra un gancho hacia abajo.
Te pregunto qué soy:
-Un espantapájaros.
-No.
Y antes de que digas un cristo me adelanto y te digo:
-Una pregunta.
Porque en efecto es lo que soy.
sábado, julio 28, 2007
En el sueño
En el sueño también estás muerta.
Estamos en casa de mamá
y todo el mundo se hace el distraído.
Tu cara adquiere manchas rojas.
Pero de pronto son grises. Después
tu cara es normal y andás alegre.
Nadie se atreve a preguntarte.
Yo tampoco. Dilato el momento,
doy rodeos. Entro en una zona vaga,
esas cosas de los sueños, cosas que se me van,
que no logro retener o descifrar.
Pero cuando me acerco a vos
y ya sos clara como la última vez que te vi
me muerdo los labios por preguntarte
si te das cuenta que estás muerta,
si viniste de visita por un rato nomás
o si estás de vacaciones.
Estamos en casa de mamá
y todo el mundo se hace el distraído.
Tu cara adquiere manchas rojas.
Pero de pronto son grises. Después
tu cara es normal y andás alegre.
Nadie se atreve a preguntarte.
Yo tampoco. Dilato el momento,
doy rodeos. Entro en una zona vaga,
esas cosas de los sueños, cosas que se me van,
que no logro retener o descifrar.
Pero cuando me acerco a vos
y ya sos clara como la última vez que te vi
me muerdo los labios por preguntarte
si te das cuenta que estás muerta,
si viniste de visita por un rato nomás
o si estás de vacaciones.
sábado, julio 21, 2007
Después de la soledad
...otra vez estás vos
aunque preguntándome a solas
qué vendrá después de la soledad.
Mario Benedetti.
Después de la soledad
Viene una comparsa macilenta de conclusiones
que caen como lágrimas no lloradas. Una encrucijada
que tiene su espejo en la Cruz del Sur apenas entrevista.
Viene otra soledad con su viejo vestido nuevo
a bailarnos un vals melancólico y plomizo. En esa incertidumbre
descolgamos el alma del ropero, le arreglamos las solapas levantadas
en una tarde de frío, nos ponemos un recuerdo en los bolsillos
y hablamos soledades frente a espejos que no están o que están
en otra casa, otros pasillos, los parques en otoño.
Después de la soledad viene un después de hora. Un arrojar los dados
para que den barriletes o trapecios. Viene ese instante
de preguntar por nosotros a los perros, a los árboles,
a las rejas negras de una casa cualquiera.
Viene el si somos o no somos frente
a la calavera de los días: sopesamos una moneda
que perdimos en la infancia, el sonido de un
arroyo –pudiera ser- con sus dedos de luz
entre los juncos.
Después de la soledad viene el amor por las cosas simples,
un nombre,un estribillo, una campana, un tenedor,
un zapato, el sonido de unos pasos en un museo,
el aleteo de una gaviota fuera de su grupo,
las sombras de un sauce recostado en el crepúsculo.
Vienen voces queridas,gestos copiosos, unos ojos, otros,
retahílas de cariño.
Después de la soledad viene el amor porque el puente de la soledad
conduce hacia él saltando las aguas de la muerte. Si la soledad
no es tierra del amor no será fosa para nadie. No será canto
de cisne o de sirenas, ni siquiera un silbido para no sentirse solo.
Después de la soledad viene la vida. La vida con soledades y sin ellas.
aunque preguntándome a solas
qué vendrá después de la soledad.
Mario Benedetti.
Después de la soledad
Viene una comparsa macilenta de conclusiones
que caen como lágrimas no lloradas. Una encrucijada
que tiene su espejo en la Cruz del Sur apenas entrevista.
Viene otra soledad con su viejo vestido nuevo
a bailarnos un vals melancólico y plomizo. En esa incertidumbre
descolgamos el alma del ropero, le arreglamos las solapas levantadas
en una tarde de frío, nos ponemos un recuerdo en los bolsillos
y hablamos soledades frente a espejos que no están o que están
en otra casa, otros pasillos, los parques en otoño.
Después de la soledad viene un después de hora. Un arrojar los dados
para que den barriletes o trapecios. Viene ese instante
de preguntar por nosotros a los perros, a los árboles,
a las rejas negras de una casa cualquiera.
Viene el si somos o no somos frente
a la calavera de los días: sopesamos una moneda
que perdimos en la infancia, el sonido de un
arroyo –pudiera ser- con sus dedos de luz
entre los juncos.
Después de la soledad viene el amor por las cosas simples,
un nombre,un estribillo, una campana, un tenedor,
un zapato, el sonido de unos pasos en un museo,
el aleteo de una gaviota fuera de su grupo,
las sombras de un sauce recostado en el crepúsculo.
Vienen voces queridas,gestos copiosos, unos ojos, otros,
retahílas de cariño.
Después de la soledad viene el amor porque el puente de la soledad
conduce hacia él saltando las aguas de la muerte. Si la soledad
no es tierra del amor no será fosa para nadie. No será canto
de cisne o de sirenas, ni siquiera un silbido para no sentirse solo.
Después de la soledad viene la vida. La vida con soledades y sin ellas.
sábado, julio 14, 2007
Excusa
El poeta llega tarde a la cita. Una venda
improvisada cubre su cabeza. Pretexta
que ha llovido con sol y que un pedazo de arco iris
se desprendió del cielo y le cayó en la cabeza.
improvisada cubre su cabeza. Pretexta
que ha llovido con sol y que un pedazo de arco iris
se desprendió del cielo y le cayó en la cabeza.
viernes, julio 06, 2007
Día espléndido
Acaso un dios enamorado
ha escrito con el crayón del sol
el poema de este día.
Se puede dar una vuelta carnero,
bailar como un trompo,
ser eterno bajo la sombra de un árbol.
Sin embargo fijo la mirada en ese niño:
desde su mundo parece pedir que le dibujen
un corderito.
Otro niño, mas allá, en la esquina con jacarandá,
muerde el aroma de las garrapiñadas.
ha escrito con el crayón del sol
el poema de este día.
Se puede dar una vuelta carnero,
bailar como un trompo,
ser eterno bajo la sombra de un árbol.
Sin embargo fijo la mirada en ese niño:
desde su mundo parece pedir que le dibujen
un corderito.
Otro niño, mas allá, en la esquina con jacarandá,
muerde el aroma de las garrapiñadas.
sábado, junio 30, 2007
Señales
Salgo a la calle
en medio de la lluvia.
Luces multiplicadas en los adoquines.
Gotas que arañan el vapor
de los motores.
Me pregunto si te veré:
los autos pasan,
los limpiaparabrisas dicen que no.
en medio de la lluvia.
Luces multiplicadas en los adoquines.
Gotas que arañan el vapor
de los motores.
Me pregunto si te veré:
los autos pasan,
los limpiaparabrisas dicen que no.
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